viernes, 8 de enero de 2010

La audiencia es el Jefe.

Un test que circula hace años en internet (ergo: de dudosa procedencia y credibilidad) nos invita a realizar una serie de operaciones matemáticas para saber si, en definitiva, nos parecemos más a Stephen Hawking o a cierta mosca que en este momento no para de golpearse con el vidrio creyendo encontrar la salida. En uno de las últimas preguntas, se le pide a las personas que piensen una herramienta y un color. Aparentemente, según reza la respuesta, el 98% de la gente contesta: Martillo-Rojo. Me encantaría decir que pertenezco a la élite que piensa "alicate-blanco", "destornillador-verde", "llave inglesa-terracota", pero no: Al fin soy mayoría en algo!
Explicaciones baratas van a teorizar sobre la respuesta más frecuentes: Al parecer, el cerebro, agobiado (?) por los inusuales cálculos matemáticos, ante una pregunta fácil, accede al conocimiento más cercano, más habitual.
Pero...¿Puede ser que todas las personas tengamos los mismos puntos de referencia? ¿Se saltea todo tipo de subjetividad, de historia personal, de gustos (mi color preferido es el verde) en pro de lo general? ¿Todxs somos igual ante ese 98%? ¡Vaya poder el de esa mano invisible que nos instala respuestas rápidas!
Ojeando una revista aniversario del diario La Nación me tope con el título: "La audiencia es el Jefe". Disto mucho de ser una purista de la lengua (de esa lengua al menos), no voy a hablar de la (in)concordancia gramatical entre el género del núcelo del sujeto y el género del predicativo subjetivo obligatorio del predicado. Pero puedo hablar un poco del aparente impedimento de que La noticia sea la jefa. El sexismo en en el lenguaje es un tamaño tema (futuro protagonista de próxima nueva entrada), pero sin embargo lo que me sorprendió del titular fue la sutlileza para instalar esos puntos de referencia, esos "martillo-rojo". Aparentemente, si queremos evitar el inminente apocalipsis del 2012, la jefatura de cualquier espacio va a estar ocupada por un hombre. La figura de El Jefe está instalada, tanto o más que la figura de La Secretaria. Son esas pequeñas sutilezas las que consiguen que un 98% repita bien lo aprendido: Martillo-rojo-El Jefe.