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martes, 8 de marzo de 2011

Mujer, lucha!

¿Por qué considerarse feminista hoy que las mujeres pueden estudiar?
¿Por qué cortar una calle si hoy las mujeres pueden salir a trabajar?
¿Por qué elevar la voz si hoy la mujer puede votar y si ahí en casa rosada hay una?
¿Por qué luchar si hoy la mujer tiene tanto poder como los hombres?
¿Por qué pintar las paredes si hoy las mujeres hasta juegan al futbol?



El patriarcado no deja ver que no deja ver. Y los logros a medias solo maquillan los vacíos de alcances reales. Y todos los demás vacíos: la cama vacía que dejaron las mujeres víctimas de las redes de trata; la silla vacía que ocupaban las mujeres muertas en manos de femicidas; el banco vacío donde estudiaban las mujeres muertas por abortos clandestinos; los vacíos en la lucha de las compañeras caídas en la dictadura; los vacíos en el ruido por los silencios de las mujeres que todavía no pueden alzar la voz.



Lucho, agito, activo, grito, milito, celebro, exijo, libero.
Porque aunque pueda estudiar, trabajar, votar y jugar futbol, sigo sintiendo propias las injusticias de las que no pueden, sigo haciendo propia la pelea que dan las mujeres que están al lado mío (campesinas, obreras, estudiantes, luchadoras) y las peleas que dieron las que vinieron antes de mi. Porque el machismo no sólo me afecta en lo personal, sino también me hiere en lo intelectual. Porque hay que moverse para sentir las cadenas y hay que agitar para que éstas se rompan. Porque siento orgullo de pertenecer al género del que se espera que solo agache la cabeza. Porque sigue siendo subversivo que las mujeres salgan a la calle y yo sigo mostrando mi lado rebelde al aparato patriarcal.

¡Mientras que el machismo no quede demodé, el feminismo no pasa de moda!

jueves, 25 de noviembre de 2010

25.11: Violencia NO

[Génesis, 3]

7. Entonces se les abrieron los ojos y ambos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos.
8. Oyeron después la voz de Jehová Dios que se paseaba por el jardín, a la hora de la brisa de la tarde. El hombre y su mujer se escondieron entre los árboles del jardín para que Yavé Dios no los viera.
9. Yavé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10. Este contestó: «He oído tu voz en el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí.» Yavé Dios replicó:
11. «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí?»
12. El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí.»
13. Yavé dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?» La mujer respondió: «La serpiente me engañó y he comido.»
14. Entonces Yavé Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás tierra por todos los días de tu vida.
15. Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón.»
16. A la mujer le dijo: «Multiplicaré tus sufrimientos en los embarazos y darás a luz a tus hijos con dolor. Siempre te hará falta un hombre, y él te dominará."



Sucecedió que durante el siglo XIX se comenzaron a usar los anestésicos en la práctica médica. James Simpson, profesor de obstetricia de Glasgow, usó el Cloroformo para eliminar el dolor del parto. Alto tole-tole se armó en el mundo cristiano al entender que se estaba yendo contra la maldición que Dios lanzó a la mujer. Un grupo de clérigos sentensió: "El cloroformo es un señuelo de Satán que se ofrece a la mujer disfrazado de bendición; al final, endurecerá a la sociedad y robará a Dios los profundos y fervientes gritos de ayuda que surgen en los momentos de sufrimiento".


Si alguien encuentra el anestésico para eso de "siempre te hará falta un hombre, y él te dominará", que se atenga a las consecuencias...

jueves, 1 de julio de 2010

Te chupo toooodo, papito!!


Enzo Pagani: autor del proyecto para decretar al 15 de junio el "Día del piropo" en la Ciudad de Buenos Aires (Clarín, 24/6/10).
Si ven a este hombre por la calle (foto extraida de su blog personal), acá dejo algunas recomendaciones para piropearle, y así mantener viva esta "manifestación material, artística y espiritual" de la "cultura popular":

-Tus ojos son dos luceros;
tu pelo muy juguetón,
metete un palo en el orto
y mirá que sensación.

-Gordo! te hago de todo menos upa!

-Lindo, recibite de cinturón negro... y entrega el marrón.

-Me gustaría ser agua podrida para estar todo el día en tu zanja.

-Ay, Papi! con ese culo cagas bombones!

-SACUDIME EL CANELON QUE TE LLENO DE SALSA BLANCA! (para los piropeadores masculinos)

-Papito, no sé si sos aviador pero yo quiero que me Re-montes

-Que alguien grite carnaval, que yo quiero apretar ese pomo!!

-Cómo no vamos a hacer una flor de fiestita, con esa flor de matraca?

-Sos tan dulce que te meteria un palo en el culo y te haria un chupetin

-Los camellos mueren en el desierto, los buitres en las rocas
y yo quiero morir con tu polla en mi boca

-Hace frio! Hay escarcha! Calentame un poquito y meteme bien la garcha

-Cuando en la calle te vi
no pensaba darte bola,
pero visto desde aquí
qué bien se te ven las bolas!

-Quién fuera jubilado, para hacer esa colita.



Se escuchan recomendaciones.

viernes, 9 de abril de 2010

Enfermaaa!

Escuchando las publicidades de la radio a la mañana, descubrí que padezco de una afección crónica de origen genético (social?): Soy mujer. Pero a no desesperarme, rápidamente entendí que tengo remedios paleativos para evitar que se desarrollen los síntomas de por vida.
"Ni siempre te pasa lo mismo, ni siempre reaccionás igual". Así, los síntomas que antes requerían fármacos y medicinas solo una vez al mes (y que tanto habrán inspirado a Ricardo Arjona), hoy en día consiguen imponer su curación los 30 días, o los 28 mejor dicho. La higiene íntima y los medicamentos tienen la solución para cada día del mes y la industria farmaceútica encuentra en el público femenino una fértil masa compradora de cualquier producto que se llame "(...)fem". Haciendo cuentas: 28 días x 20 años x millones y millones de mujeres = Ganancia asegurada.
Así que ud, querida lectora, ya sabe lo que está de moda: Si antes sólo padecía de SPM (Síndrome pre menstrual), ahora puede disfrutar (padecer) de síndrome menstrual, post menstrual, supra menstrual y para menstrual. Aparentemente eso va a evitar que le contestes distinto a tu jefe o a tu marido, por que las cosas que les pasan a las personas en general, a las mujeres les pasa por ser mujeres. Lo paradójico es que la cura a tal afección (a eso de ser "hormonales"), no es escaparse del género, no es "masculinizarse positivamente", sino más bien regular la femenidad, hacerla. Siguiendo el tratamiento, la mujer (no las mujeres, digo LA mujer) va a poder ser mujer con la tranquilidad de que las humoradas que confirman su género ahora son avaladas. La patologización del ciclo menstrual femenino no se acaba por la cura provista, sino que se confirma como patología.

Y si usted es ya una "señora de las cuatro décadas", no debe preocuparse, que hay grandes curas de reemplazo para devolverle el status hormonal que tanto añora.
Diría que es raro que aun no haya cura para las mujeres antes de la menstruación... pero para eso existe Disney.

viernes, 26 de marzo de 2010

Preocupa el apoyo al PRO


Si bien es preocupante el apoyo popular (antipopular) que recibe el amarillo, porteño y facista partido liderado por Mauricio Macri, confío en que ninguna persona que lea este título se deje llevar por la confusión que encierra su hipérbaton. El legislador porteño del PRO Gerardo Ingaramo tiene la iniciativa de que la futura línea H de subte cuente entre sus trenes con vagones exclusivamente femeninos, para evitar el manoseo y otros abusos masculinos que encuentran su oportunidad en el tumulto de la hora pico. Es decir: Al PRO le preocupa el apoyo.
Según la noticia, este proyecto es ya una realidad común en paises como Japón, Brasil, México, entre otros, donde segregando a las mujeres se consiguió evitar el acoso (a veces oportunista, a veces planeado) de los hombres. Más allá de su obvio éxito en la práctica, la idea engloba bastantes contradicciones teóricas acerca de cómo producir una sociedad más justa para ambos géneros. En vez de atacar la construcción cultural de que el cuerpo de la mujer es un botín, simplemente se encierra a ese botín en un vagón rosa, además de que se profundiza la idea del sexo débil, que necesita imperiosamente ser cuidado.
En lo lo personal, como habitué del transporte público, he transitado por estas situaciones que incomodan para el silencio en vez de para la reacción. Cuando tendría que haber gritado "Ey, pescado, mi cuerpo es tu límite", fui yo la que me limité y me llamé al silencio. No puedo no pensar que fue mi educación como mujer (obediente, correcta, sumisa, débil, miedosa, mujer) un factor influyente en mi no reacción. En un escenario imaginado, viajando en la futura línea H, sería mi deseducación como mujer lo que me haría no viajar en el vagón femenino y, citando a Diana Maffía, "implica que esté disponible para los tocadores y acosadores".
Dejando constancia de mi voto no positivo sobre esta cuestión, me permito darle otra vuelta de tuerca y pensar otros escenarios posibles. ¿Y si invertimos la carga de la prueba? Ok, no estoy de acuerdo, pero podría imaginar un vagón exclusivo... exclusivo para hombres. Sin esfuerzo puedo pensar en algún argumento (de vida media corta, hasta que cualquiera lo refute): Dado que la población masculina comete ciertos excesos cuando transita los lugares públicos, al delimitar espacios propios y exclusivos para hombres (llamémoslos "vagón azul", ¿Por qué no?) se evitaría esta ofensa hacia el cuerpo de la mujer. Así, cuando un hombre decida no viajar en los vagones exclusivos, implicaría que tiene intencion de cometer algún acto impúdico sobre el cuerpo de una mujer. Claramente algo anda mal.
Por último, si la gestión PRO hecha mano (cuac) sobre el asunto y se lleva a cabo el proyecto, estaríamos en presencia de una peculiaridad para nada rara: Al separar a un sector (el feminino), lo que queda es lo universal, lo neutro, lo general...¿lo masculino?

martes, 23 de febrero de 2010

Mañana de locura en Recoleta

En la jornada de ayer, una pareja que habitaba el departamento de la portería de un edificio en el exclusivo barrio porteño de Recoleta, fue protagonista de una historia que mantuvo en vilo a los medios de comunicación durante varias horas. Para entender la magnitud de la noticia, se debieron revelar detalles de la vida privada del matrimonio, que hasta entonces se desconocían. Tanto la mujer de 32 años -a la que llamaremos "X" para preservar su identidad- como el marido de 35 -"Y"-, eran oriundos de la provincia de Misiones y estaban instalados en Buenos Aires hace 10 años, durante los cuales se desempeñaban como encargadoa de edificio. La pareja tenía dos hijas menores de edad.
X nació en el seno de una familia humilde de un pequeño pueblo del interior de Misiones. Siendo la única mujer de los cinco hermanos, nunca fue eso excusa para que los padres la educaran de forma distinta y durante toda su niñez y adolescencia, cursó sus estudios en una escuela rural de la zona, mientras que durante la tarde colaboraba con el resto de la familia en las tareas domésticas. Nunca fue abusada por su padre ni otro hombre de su círculo, ni fue obligada a iniciarse sexualmente por ningun "don" del pueblo. Siendo una adolescentes, como no estaba interesada en ser madre joven ni en formar una familia, pudo estudiar en un colegio secundario de Posadas, al que concurría junto a sus hermanos. Después de algunas historias amorosas poco importantes, X conoció a Y en una fiesta de año nuevo de un amigo en común. Luego de convivir algunos años en Posadas, la pareja contrajo matrimonio. Y siempre incentivó a X a que profundice su crecimiento personal, tanto laboral como intelectual. Los años que vivieron en Misiones se caracterizaron tanto por el conocimiento mutuo como por el desarrollo individual. Como no planeaban agrandar la familia, Y siempre accedía a utilizar métodos anticonceptivos.
Cinco años después de haberse casado, la pareja decide radicarse en la Ciudad de Buenos Aires, donde ambos trabajaron en distintos edificios de la zona norte, cobrando el mismo sueldo por igual trabajo. Una vez que se instalaron en el edificio de Recoleta, decidieron tener a sus dos hijas y si bien hubo tiempos felices, años después en la pareja se fue extinguiendo el amor y decidieron separarse.
Previa consulta legal, X e Y se separaron de hecho y actualmente continúan su vida caminando por distintos caminos, que se cruzan a la hora de encargarse de la tenencia de las pequeñas hijas.


Todo el relato es falso. Esta sería una noticia que pueda titularse "Mañana de locura en Recoleta", siendo una historia que se aparta de la norma. Lo que pasó en verdad no fue eso: la noticia cuenta la muerte de la mujer en manos del hombre que luego se suicidó. Una víctima más de la violencia sexista, un número más para los contadores de femicidios (que sumaron 231 en el año 2009) y un título incorrecto más: "crimen pasional". Esa no fue una mañana de locura en Recoleta, fue una mañana más.

viernes, 8 de enero de 2010

La audiencia es el Jefe.

Un test que circula hace años en internet (ergo: de dudosa procedencia y credibilidad) nos invita a realizar una serie de operaciones matemáticas para saber si, en definitiva, nos parecemos más a Stephen Hawking o a cierta mosca que en este momento no para de golpearse con el vidrio creyendo encontrar la salida. En uno de las últimas preguntas, se le pide a las personas que piensen una herramienta y un color. Aparentemente, según reza la respuesta, el 98% de la gente contesta: Martillo-Rojo. Me encantaría decir que pertenezco a la élite que piensa "alicate-blanco", "destornillador-verde", "llave inglesa-terracota", pero no: Al fin soy mayoría en algo!
Explicaciones baratas van a teorizar sobre la respuesta más frecuentes: Al parecer, el cerebro, agobiado (?) por los inusuales cálculos matemáticos, ante una pregunta fácil, accede al conocimiento más cercano, más habitual.
Pero...¿Puede ser que todas las personas tengamos los mismos puntos de referencia? ¿Se saltea todo tipo de subjetividad, de historia personal, de gustos (mi color preferido es el verde) en pro de lo general? ¿Todxs somos igual ante ese 98%? ¡Vaya poder el de esa mano invisible que nos instala respuestas rápidas!
Ojeando una revista aniversario del diario La Nación me tope con el título: "La audiencia es el Jefe". Disto mucho de ser una purista de la lengua (de esa lengua al menos), no voy a hablar de la (in)concordancia gramatical entre el género del núcelo del sujeto y el género del predicativo subjetivo obligatorio del predicado. Pero puedo hablar un poco del aparente impedimento de que La noticia sea la jefa. El sexismo en en el lenguaje es un tamaño tema (futuro protagonista de próxima nueva entrada), pero sin embargo lo que me sorprendió del titular fue la sutlileza para instalar esos puntos de referencia, esos "martillo-rojo". Aparentemente, si queremos evitar el inminente apocalipsis del 2012, la jefatura de cualquier espacio va a estar ocupada por un hombre. La figura de El Jefe está instalada, tanto o más que la figura de La Secretaria. Son esas pequeñas sutilezas las que consiguen que un 98% repita bien lo aprendido: Martillo-rojo-El Jefe.

jueves, 22 de octubre de 2009

Una vaquita para Lonquimay

La Honestidad Brutal tiene el valor de lo no dicho durante mucho tiempo, de lo que queda entre dientes cuando no queda nada. La honestidad es brutal como lo es también un balde de agua fria una tarde de calor, generando satisfacción de estar en la sinceridad (y algo refrescada/o) pero no sin antes ofrecer algo de resistencia. La Honestidad es Brutal, por ejemplo, cuando leemos que las mujeres, jóvenes y niñas desaparecen de a centenares en manos (garras) de las redes de trata y aparecen solo de a decenas. También es brutal la honestidad de la mujer que termina prostituyendo su cuerpo (y las entidades no-físicas que éste contiene) como única salida de la exclusión en situación de vulnerabilidad.
Sin embargo, vale la pena aclarar que no siempre la Brutalidad es Honesta. Hoy me disponía a desayunar café con noticias y galletitas cuando una en especial me terminó de despabilar (no hablo ya de galletas). Una nota de lo más ilustrativa en Sociedad de Página12. (tiempo muerto para que lean la nota). El intentendente de Lonquimay, localidad de la Provincia de La Pampa se niega a cerrar un prostíbulo de sus pagos (que en sí mismo a estas alturas , mejor dicho latitudes, no es noticia) alegando que es un lugar "de esparcimiento para jóvenes y camioneros" y elevando la figura del cabaret prácticamente al de una institución de bien público.
La honestidad de nombrar a las cosas por su nombre (evitando los inútiles eufemismos de "whiskería", "alternadoras", "servidoras de copas") no alcanza para contrarrestar la brutalidad de las palabras, producto de un análisis de la situación que invisibiliza la realidad de las mujeres que están detrás de ese esparcimiento.
"El cabaret es un lugar de contención, mucha gente que está sola, lejos de sus domicilios busca pasar un rato de esparcimiento" (sic). Habría que poder pensar que en ese lugar sí hay mucha gente que está sola, sí hay mucha gente que está lejos de sus domicilios y sí hay mucha gente que necesita contención, pero no me refiero justamente a los hombres dispuestos a consumir prostitución, sino a las mujeres a las que no escuchamos su voz, mujeres como la que escapó de ese cabaret denunciando que la obligaban a prostituirse, mujeres cuyos cuerpos vemos cotideanamente en los papelitos de los teléfonos públicos de Buenos Aires, pero pareciera que no basta para preguntarnos qué dirían si escucháramos su voz.
Y cuando le preguntan acerca de la trata de personas de esa localidad contesta brutalmente "en un cabáret hay códigos" y nunca tan cierto. Códigos macabros, códigos implícitos con un Estado ausente, y también explícitos con un Estado cómplice. Códigos que silencian parte de la realidad.
Por último los dejo con una reflexión del Intendente: "Un cabaret es un lugar de esparcimiento, nada más. Porque acá no hay alternativas de esparcimiento". Tratando de entender esa brutalidad deshonesta de que el génesis del hombre-prostituyente es el ocio, propongo hacer una vaquita para poder llevar un Circo a Lonquimay, o una biblioteca popular, o un teatro de títeres, o llevar hasta allí los juegos olímpicos del 2012, o asegurar juegos de mesa en cada casa. Pero, sobre todo, propongo que nos detengamos ante este tipo de noticias (¡Ojalá fuera solo ese prostíbulo, solo en Lonquimay, solo ese hombre!) y nos demos cuenta de cuánto nos falta en materia de Honestidad...