lunes, 17 de mayo de 2010

Que el último apague la luz!

Así como Ricky, mi bello (bello) felino raza Pixie Bob americano se sumó a la lista de celebridades que salieron del closet (a las imágenes me remito). Ellen, Portia, Elton, George, Freddie, Jodie y otrxs ya tampoco están ahí. Sería feliz pensar que lxs que todavía quedan adentro tienen más espacio, andan más sueltxs de cuerpo... pero no. En realidad todos los días entran más y más personas al closet, empujadas por los y las de afuera.
No, no es que los gays, lesbianas y transexuales (y otras diversas identidades) les agraden los ambientes pequeños y con poca luz. Y no es tampoco el lugar para ir a llorar la incomprensión de un mundo hostil. Al closet-guarida se entra por la violencia-homofobia del afuera.
Hoy, 17 de mayo es el día mundia de lucha contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género. La fecha se remonta a 1990, cuando se quitó a la homesexualidad del listado de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (no todavía a la transexualidad). Hoy también es el día mundial de internet, el día mundial del reciclaje, el día de la Armada Argentina y el día de las telecomunicaciones. Eso hace que al googlear "17 de mayo", la homofobia pase un poco desapercibida.
Después de 20 años...¿Cuánto influyó la despatologización homosexualidad?

(silencio)

Aunque haya poco que celebrar, brindo por un futuro closet vacío.


FUCK YOU HOMOFOBIA!

lunes, 10 de mayo de 2010

Siguiendo al conejo blanco

Él tenía chaleco, galera y un reloj de bolsillo. Yo tenía muchas ganas, juventud, dos dudas y un sentimiento muy intenso de que se me estaba haciendo tarde. No es que hubiera perdido mi tren, en verdad hacía tiempo no me tentaba ningún tren...había dejado mi lugar en el andén para que lo ocupara cualquiera que necesitase seguir agitando el pañuelo. El sentimiento recaía sobre mi eterna impuntualidad: haber llegado muy jóven o muy vieja a los momentos que me exigían tomar decisiones. Verlo otra vez, sentir este déjà vu, explotar por dentro... todos indicios de que tenía que seguirlo.
...
Cuando terminé de caer no fui ni muy grande ni muy chica.
Después de horas de recorrer(me), llegué a la hora del té (que eran todas las horas). Me excusé con falsa formalidad por la tardanza, pero las personas que me esperaban entendían de las distracciones del camino. Primero unté reproches en panes de odio, agregué algo de culpa a mi taza de placer y sazoné los aperitivos de rechazo, con algo de pertenencia. Después, abrí los ojos y me encontré ahí. Además de maravillas, el país también tenía lucha, conflictos de intereses, aliadxs y enemigxs.
No faltó quien pidiera mi cabeza y yo la entregué sin ningun resquemor. El problema en Sí era la Reina, pero en Mi era la solución. Perder la cabeza sólo sería una pérdida para el sobrerero, una clienta menos...para mí era una liberación. Desde que vi pasar al conejo blanco andaba con ganas de perder la cabeza por alguien.
Empezaron por la nuca, pero de ahí no pasaron. Cuando los naipes supieron que se podía mezclar y barajar de nuevo, decidieron inmediatamente servir a otras causas: algunos se hicieron ingenieros, otros reparadores de calzado y hay quienes dicen haber visto por Florida a una 9 de pica como vendedora ambulante.
En cuanto a mí, sigo acá...esperando que nadie me venga a buscar. Me cuentan que cada dos o tres semanas alguien pregunta por mi paradero. Escuchan la respuesta y creen una mentira, pero a la vez crean una mayor: "pobre...está sola"