Y me preocupa cuanto tiempo pasas con una persona…
Siempre acá, encerradas en tu cuarto…
-Bueno, yo voy a hacer lo que quiero, si decís NO acá porque es tu casa, Ok…
No, ni acá ni en ningún lado.
Madre:
¿Sabrás que soy feliz? O que al menos mi felicidad o infelicidad no pasa ni pasó nunca por mi elección sexual.
Hice lo que sentí sin importarme del qué dirán ¿Estarás orgullosa de mi? Seguro hubieras preferido que cambie el deseo libre, por la normalidad… Pero es que lo mío no fue una rebeldía adolescente, solo traté de perseguir lo mejor para mí.
Traté de ser siempre lo mejor persona que pude, de defender a las personas que quise y de dar todo, entregarme de lleno por las causas que creí justas. Traté, no siempre lo conseguí, pero traté. ¿Estarás orgullosa de mi?
¿Te habrás puesto al menos un rato contenta por mí, pensando que había encontrado el amor? Quizá te hubiera hecho feliz saber que sí pensé en tener hijos, aunque no de la manera que seguramente vos esperabas.
¿Sabés que no soy de llorar mucho? Sí, me has visto llorar en velorios, pero no me siento cómoda lagrimeando delante de la gente. ¿Se te habrá cruzado por la cabeza que lloré de emoción cuando me desperté con la noticia de que era ley en el país el matrimonio para personas del mismo sexo? Quizá fue la misma emoción que vos sentiste en el ’87 cuando se legalizó el divorcio vincular y vos podías ahora casarte con mi papá. No lo sé… nunca compartiste ni esa historia, ni esa emoción conmigo. Y yo tampoco con vos.
Ese día que me curaste tobillo, ¿Lo hubieras hecho igual de saber que la herida me la hice en la marcha del orgullo gay? Yo estaba con tanta buena energía adentro, que ni me acuerdo cómo te dije que fue. ¿Tendrás idea de que significa esa pulsera con siete colores que llevo puesta desde ese día?
Cuando creí que lo ocultaba para protegerte, mentí. Era para protegerme a mí de vos, si te llegabas a enterar. Llegara a la hora que llegara, estabas vos en la cocina, desvelada quizá pensando en dónde estaba yo, con quién estaba. Tomando leche porque te había bajado el azúcar, te sentías mal, era la presión, o las pastillas o…Y justo llegaba yo. Y vos así, débil, dramática, preocupada. ¿De qué? Yo solo estaba siendo yo, quizá por primera vez.
Una noche (entre tantas) me quede dormida en otra cama que no era la mía y me llamaste a la mañana diciendo que vaya YA para casa. Cuando llegué, mentí. Dije que me quedé jugando T.E.G. con mis amigos ¿Sabías que el T.E.G. es el único juego de mesa que detesto?
¿Estarás orgullosa la reacción que tuvo mi hermano? Hablo de aquella vez que ese primo lejano dijo que la homosexualidad es una enfermedad, en plena cena de fin de año
¿Sabés que ese amigo nuevo que tengo, que tan bien te cae, posiblemente nunca va a ser mi novio, no? Es más, en los recreos miramos chicas y nos reímos de lo distinto que son nuestros gustos.
Mis amigas de toda la vida, que tan bien te caen ¿Pensaste que ellas me iban a hacer un lado? El único momento en que mostraron indignación fue cuando dije que no me parecía linda la participante lesbiana de Gran Hermano, que a ellas tanto les gustaba.
¿Pensás que esa distancia creada y ese tiempo perdido es remediable? Yo no lo se. Tuviste la oportunidad de mostrar otra cara, de virar el timón y no lo hiciste. Yo tuve oportunidades de mandar toda la cordialidad al carajo, de decirte (sin sentirlo) que me cagaste la vida y que yo ahora me cagaba en lo que vos esperabas de mi. Yo, siempre tan formal, bajé la cabeza y me llame al silencio y a la libertad por evitación.
Hice muy poco para intentar agradarte y solo el tiempo suficiente hasta darme cuenta de que así y todo no lo lograría.
Vos no me educaste para esto, no, pero yo tampoco te eduqué para esto. Hiciste a una hija que no se avergüenza de ser quien es, ni de sentir lo que siente. Me gustaría haber hecho a una madre que no se avergonzara de que su hija es como es.
De haber sabido cuanto me dolieron tus palabras, ¿las hubieras dicho, igual? De haber sabido que no iban a cambiar mi trayectoria, ¿las hubieras dicho igual? Para vos y yo ya es tarde, creo. Pero no es tarde ni para vos ni para mí.