miércoles, 13 de julio de 2011

River - Boca

Una vez dije con ironía: "Para mi es obvio que Lucila es inocente... es demasiado linda para ser asesina". Ok, fue poco feliz. Bah... el problema es que no se entendió la ironía, y empezaron a contestarme que era racista (!), idiota (!) y básica (!). Ah, y lesbiana (!). Pero quedó claro que el problema no era que yo tomara posición en una riña jurídico-mediática, sino que asumía la inocencia de Lucila Frend.

Cuando se hizo noticia el asesinato de Solange, yo estaba en San Bernardo. Sin televisión, ni diarios, ni contacto con personas adultos, la noticia no me llegó como noticia, sino como llamado. Por esas vueltas de la vida, Solange había cursado una materia con la amiga del novio de mi amiga (que estaba conmigo en la playa). Y se sabe que cuando se trata de muertes, o de cuernos, las noticias vuelan. Quizá eso de estar a cuatro personas (bien estiradas) de la situación, me hizo mirar las cosas con cierta falsa cercanía.

Como no parecía ser un robo, ni un femicidio en manos de su novio, la escena se convirtió en el caldo de cultivo para los diarios sensacionalistas. Tiempo después, los medios de comunicación (y la justicia, pero poco importaba eso) señalaron a LA amiga. Se abrió la puerta para que escapara del imaginario colectivo, cualquier idea delirante. La mató por envidia, la mató por celos, la mató porque se llevaban mal en la convivencia, la mató porque tiene una personalidad borderline. Y además, lo que faltaba en el combo de mujer-medioloca-asesina: la mató porque es "homosexual" y estaba enamorada de ella.

Y así como "todos" (que en realidad quiere decir "cada uno/a") sabemos la clave para que Messi rinda en la selección, mucho mejor que los DTs, ahora "todos" éramos jueces. Y mi diariero, que hasta ese día sólo sabía que su nombre era Pepe, un día tuvo ganas de contarme que el "el estudio del humor vítreo (sic) mostró que la amiga estaba en la casa a la hora que la mataron" y que "los peritos dijeron que la mató una mujer, con ensañamiento, una mujer zurda... como la amiga, que es zurda y es mujer y la mató porque le robó el novio". Y el canillita asentía... "Sí, además ¿por qué no la llamó si estaba preocupada?". La encargada del edificio de la cuadra, con la perspicacia de Gil Grissom agregó "la ataron con un lazo y la mataron con un cuchillo... así matan las mujeres". Sí, yo también levanté una ceja.

Entendí que a falta de superclásico en la A, todxs teníamos ganas de ponernos una camiseta. Y si me puse la de Lucila fue para criticar a los que aparentemente tienen el manual de "Que hacer cuando se muere tu amiga" y le machacaban a la acusada que no lloró lo suficiente, que tiene cara rara, que es muy fría, que en la comisaría alzó a un nene a upa, que antes de entrar esperó al amigo, que en vez de ponerse triste se puso nerviosa... Quizá una parte de mí pensó que en una situación similar, yo también podría hacer cosas algo toscas que harían poco creíble mi inocencia ante una eventual acusación criminal (cucú...).

No había beneficios de clase, ni de género ni de status. La opinión personal de cada cual se iba a formar finalmente basándose en... ¿Qué madre lloró mas? ¿Que creíble era la coartada? ¿Los peritajes?. Así, los noticieros instauraron el sistema de juicio por jurado y Lucila Frend no tenía que probar su inocencia en el tribunal, sino ante los medios, de cara a la sociedad. Más que abogados, posiblemente hubiera necesitado asesores de imagen, que le dijeran que se ponga a llorar ante la cámara y que apele a su debilidad en vez de mostrarse entera. El jurado (consumidores de medios) resultó ser mas exigente que la platea San Martín y no tardó en darle el pulgar abajo a esta chica procesada (pulgar que nunca le bajaron a históricos hombres condenados, como Barreda).

Los medios no pudieron darse una panzada con la noticia de que la chica-bien terminó en la cárcel y los escritores de Mujeres Asesinas se quedaron sin capítulo. La justicia determinó que Lucila Frend es inocente. Y el tema terminó ahí, no importa quién fue, quién la mató.
El partido lo ganó Lucila 1 a 0. Y lo perdió la cordura.

domingo, 19 de junio de 2011

Eres gallina, McFly!

Debo confesar que siempre me costó un poco entender eso de los viajes en el tiempo.
Supongamos primero un tiempo inicial, lineal donde los hechos que se suceden se correspoden con las letras del abecedario. El presente actual es, por ejemplo, M. Es decir yo viví mi vida normal y cronológicamente, pasando por A, por B, C, D....hasta la M. A la altura de M, consigo viajar al pasado (típico) y voy hasta F (pongámosle, los años '50). En ese circunstancial presente (que solía ser el pasado), yo puedo moverme libremente, apostar en los deportes, imponer nuevas (futuras) modas y deslumbrar al público con ritmos hasta entonces desconocidos. Claro, si algo aprendimos de la TV es que no hay que modificar nada de ese presente (pasado), porque las consecuencias serian apocalípticas. Y por nada del mundo hay que acostarse con tu madre, claro está, a menos que se busque desaparecer de una foto familiar.
De cambiar algo, ese momento F sería un punto de inflexión para muchas y variadas nuevas líneas temporales futuras.
Creo que mi duda con respecto a los viajes en el tiempo, es qué pasa con la linea temporal inicial, con ese M, N, Ñ, O... Bueno, ya lo voy a averiguar.

Lo que sí entendí hace un tiempo es que no hace falta una máquina del tiempo para comprobar cuantos posibles escenarios se aparecen ante la instancia de tomar decisiones. Quizá nostrxs seguimos en nuestra linealdad (F, G, H, I...), pero en otra temporalidad, esos dos amantes que acá se rechazaron, allá ya formaron una familia. Mientras hoy ella sigue casada con el oficial y él anda soltero de parranda, en ese otro tiempo se cuentan los lunares del brazo y se hacen cosquillas antes de desayunar.
Después sólo se acumulan elecciones para perpetuar esa cronología que se encausó sobre esas decisiones que tomamos cuando estamos solas. Y ahí ya es como leer un Elige tu propia aventura de atrás para adelante.

martes, 7 de junio de 2011

Parao



Hay quien ve la luz al final de su túnel
y construye un nuevo túnel, pa' no ver,
y se queda entre lo oscuro, y se consume,
lamentando lo que nunca llegó a ser.
Yo no fui el mejor ejemplo y te lo admito,
fácil es juzgar la noche al otro día;
pero fui sincero, y eso sí lo grito,
que yo nunca he hipotecado al alma mía!

si yo he vivido parado, ay que me entierren parado;
si pagué el precio que paga el que no vive arrodillado!
La vida me ha restregado, pero jamás me ha planchado.
En la buena y en la mala, voy con los dientes pelados!
sonriendo y de pie: siempre parado!

Las desgracias hacen fuerte al sentimiento
si asimila cada golpe que ha aguantado.
La memoria se convierte en un sustento,
celebrando cada rió que se ha cruzado.
Me pregunto, cómo puede creerse vivo,
el que existe pa' culpar a los demás?

que se calle y que se salga del camino,
y que deje al resto del mundo caminar!
a mí me entierran parado.
Ay, que me entierren parado!
ahí te dejo mi sonrisa y todo lo que me han quitado.
Lo que perdí no he llorado, si yo he vivido sobrado,
dando gracias por las cosas
que en la ruta me he encontrado.
Sumo y resto en carne propia,
de mi conciencia abrazado.
Parado! aunque me haya equivocado,
aunque me hayan señalado,
parado! en agua de luna mojado,
disfrutando la memoria de los ríos que he cruzado,
aunque casi me haya ahogado, sigo parado!


Parado!

viernes, 20 de mayo de 2011

jueves, 19 de mayo de 2011

Hasta que la tijera le gane a la piedra


Si entramos en esa, donde el papel le gana la piedra, ¿por qué no esperar que la tijera también le gane?
Y si no entramos en esa, habrá que agitar y agitar, cortar y cortar, hasta que la piedra ceda. O la tijera gane... O lo que pase primero.


Hasta que la tijera le gane a la piedra...

domingo, 1 de mayo de 2011

Autorreferencia

Dice la RAE:
degenerar.

(Del lat. degenerāre).

1. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Decaer, desdecir, declinar, no corresponder a su primera calidad o a su primitivo valor o estado.

2. intr. Dicho de una persona: Decaer de la antigua nobleza de sus antepasados, no corresponder a las virtudes de sus mayores o a las que ella tuvo en otro tiempo.

3. intr. Biol. Dicho de una célula o de un tejido: Deteriorarse estructural o funcionalmente.

4. intr. Pint. Dicho de una figura geométrica: Tomar apariencia de otra por efecto de la perspectiva.


...

Dice degenerándome:
1. Me degenero al desdecirme de lo que repetí atrás sin filtro de crítica, al reinventarme desde el ensayo y error.

2. Me degenero para decaer de la antigua nuebleza de mis antepasados, de esa generación que jugó al no-me-acuerdo. Elijo evitar las virtudes de mis mayores, que se cansaron de practicar el de-eso-no-se-habla, a eso solo se lo señala con el dedo. También me olvido de las virtudes que tuve en otro tiempo, aprendidas desde cría cuando me enseñaron a no levantar la voz, a no incomodar, a no ser diferente.

3. Me deterioro estructuralmente a partir de la minuciosa deconstrucción que sobreviene después de la identificación del deseo libre. Me deterioro funcionalmente cuando ya se me hace imposible ejercer lo que se espera de mi. Me deterioro gramaticalmente, cuando reniego del uso del masculino como genérico. Me deterioro genéricamente por el simple hecho de poner en jaque al sistema sexo/género.

4. Cuando miro para atrás y veo lo que fui, tomo la apariencia de otra por efecto de la perspectiva. Sin más.

Otoño

medias
bufandas
tapados
lluvia
hojas
frazadas
melancolía.
pañuelos
tecitos
corderoy
recuerdos.
cafés
camisetas
guantes
cama
gato
nostalgia.
estufa
sobretodo
sopas
carilinas
taxis
nomeolvides.
chocolate
gorros
gris
niebla
tácita.