“Sí, tenías razón… ya éramos demasiado grandes para seguir creyendo en el amor.“
Joaquín sabe lo que quiere. Y sabe lo que quiere porque siente el peso de la falta, cuando el lo-que-quiere coincide con el no-se-puede. Joaquín quiere ser feliz, quiere estabilidad laboral y tranquilidad afectiva, quiere ir al cine una vez por semana, cambiar el auto cada dos años, conocer bien el país antes de conocer Europa; quiere mates amargos a la mañana y silencio de tumba mientras lee el diario; quiere poder… Joaquín quiere. No es de ahora, siempre lo supo, incluso apenas se instaló en el monoambiente de Congreso, donde ni siquiera ordenando bien todos los cachivaches había espacio suficiente como para acomodar sus sueños. Pero irse de La Matanza era lo que quería, y lo consiguió, así que cualquier cola de ratón porteña iba a ser mejor que su cabeza de león conurbana. Hoy sus metas son un poco más lejanas y lo sabe, pero no por eso va a renunciar a ellas. Joaquín quiere tener más y ser mejor que todos los joaquines que fue. Ah, y Joaquín quiere un novio.
Es lo mismo que quería cuando conoció a Hernán. Sí, porque un día se conocieron, todo tiene un principio aunque a veces lo cotidiano parezca eterno. Hubiera sido lindo que la historia empezara en el eurotren o al menos con miradas en el subte, o sino en alguna playa paradisíaca o perdidos en las montañas… Pero no, el día que su relación fuera llevada al cine, pensaban, de seguro le inventarían un principio mejor. Se conocieron en “el ambiente”, esa palabra que Joaquín tanto odiaba por estar llena de vacío, de caretaje, de frivolidad, de chusmerío, de vieja de ruleros, tan llena de tipos como Hernán. Era un boliche gay nuevo, “Wet”. Justo cuando Joaquín fue a la barra a pedir un Gin Tonic que lo ayudara con su inhibición, Hernán fue a la barra a buscar un polvo que lo ayudara con su soledad. Ninguno de los dos era el chico ideal para el otro y ambos lo sabían, pero se gustaban… Joaquín tan Gin Tonic y Hernán tan Speed con vodka, pero se gustaban… El traje de “amor a primera vista” le quedaba MUY grande a la situación, pero algo se dio, algo se encendió, algo se gustaban…
Quizá porque las cosas que te atraviesan nunca pierden tiempo en pedirte permiso, Hernán ascendió de chongo a novio con la misma rapidez con la que después pasó a ser concubino. Las constantes decepciones mutuas eran tan evidentes que no hacía falta explicitarlas. Querían tanto ser felices que quisieron desoír toda diferencia, que cuanto más acallaban, éstas más gritaban. A Hernán el deseo era algo que no le duraba más de 15 minutos y cumplido o no, éste saltaba rápidamente de un objeto a otro. Una vez que tenía chiche nuevo, poco importaba que el mundo llegara a sus pies a cumplir su deseo anterior. Y Joaquín, que sabía lo que quería y lo que quería era un novio, cumplía caprichos y cedía ante el primer pero. Funcionaba: a Hernán le gustaba recibir, a Joaquín le gustaba dar y estaba dispuesto a dar TODO. Llegó el día en el que ni siquiera debía pagar a cambio el precio de la monogamia. Del tira y afloje solo jugaban al tira y jugaban bien, osea jugaban mal. Los dos perdían pero distintas cosas. Joaquín lo que perdía eran las ganas de buscar el amor verdadero en otro lado y así seguía, creyéndose enamorado y queriéndose amado.
Hernán con su insatisfacción crónica y Joaquín con todo el deseo de hacerlo feliz, jugaron a la casita durante 9 meses. Aceptar la incompatibilidad y separarse sonaba lógico y hubiera estado bien como para un primer amor. Pero Joaquín pese a su juventud era ya un experto quimeras y Hernán iba a ser su fracaso número 8, no podía desprenderse tan fácilmente de la foto familiar que había armado, no, no otra vez. Tanto quería creer que eso era amor, tanto quería saberse apto para las relaciones de a dos… Fue Hernán el que tomó la decisión de terminar, y no le fue difícil. Para cuando fue a decirle a Joaco que la historia se acababa, de él ya quedaba muy poco (algunos tibios reproches y dos o tres falsas esperanzas). Las historias de los finales suelen ser contadas en episodios más largos de lo que ameritan. Lo que antes estaba, ya no está más y lo que queda, queda… quizá para siempre, quizá por un rato.
Hoy Hernán tiene un nuevo trofeo, lejos de ser su chico ideal, pero también lejos de ser su peor-es-nada. Y Joaquín… Joaquín sigue queriendo…
martes, 13 de diciembre de 2011
lunes, 19 de septiembre de 2011
Super 8
Cuando te enterás que Steven Spielberg produce una película escrita y dirigida por el creador de LOST (J.J. Abrams), lo que vas a obtener son muchas expectativas. Si después sabés que se trata de un grupo de niños que filma una película casera de zombies en 1979, no tenés más que hacer que dejarte llevar por el impulso inmediato de ir a verla. Y Super 8 no solo NO decepciona, sino que retribuye holgadamente tanta ficha puesta sobre ella. Con una idea simple pero efectiva, consigue encantar por los detalles y obnubilar por la realización de las escenas. Nos mantiene encendidos los 112 minutos, nos mantiene emocionados, nos mantiene niñxs.
La ciencia ficción no es lo (único) que nos atrapa pero sí lo que nos envuelve. Son los personajes, con toda su humana realidad, lo que le agrega una estrella más a la calificación de esta película. La convicción de Charles (Riley Griffiths) de saberse un cineasta, la sensibilidad de Joe (Joel Courtney) para afrontar su realidad y las particularidades de Martin y Cary son LA riqueza de Super 8. Una mención aparte merece la lucidez actoral de Elle Fanning (que nada tiene que envidiarle a su hermana Dakota) que se roba los primeros 15 minutos de la película.
Ninguno de los personajes de la película necesita de los extraños sucesos (que comienzan a suceder en la ciudad) para canalizar sus conflictos internos. No. En su mundo pre adolescente siguen con sus altercados, sus amistades, sus diferencias, sus heridas abiertas, sus enamoramientos, sus desamores, sus convicciones, sus decepciones, sus peligros… Y la historia allá afuera no es más que un buen telón de fondo para que ellos puedan seguir creyendo (y creando) sus propias ficciones.
Las críticas menos generosas le achacan que tenga algo de Montesco – Capuleto, mucho de Stand by me (Cuenta conmigo – 1986) y demasiado de E.T. Pero a pesar de eso (¿por eso?), es muy refrescante. Relatar una película en la clave de la ciencia ficción, poblarla de personajes que en otra historia serían loosers y esperar un final feliz, no es la cumbre de la originalidad. Sin embargo, en un campo minado de lugares comunes, Super 8 logra impactar y no precisamente por la grandilocuencia, sino más que nada por apelar a lo micro…
El hallazgo en esta película es que te hace acordar a momentos que nunca viviste. Incluso que mi generación entera no vivió (la ropa de los ’80, el nacimiento del walk-man, los éxitos musicales, los cartuchos de super 8 de Kodak…).Y así el Ohio de la película bien pudo ser cualquier lugar, cualquier barrio, cualquier pueblo, donde pasamos esos años, sabiendo que el límite NO era el horizonte. Ese lugar al que seguimos recurriendo cuando un excelente film como Super 8 nos lleva y trae sin escala.
Sobre modelos enzimáticos y gustos culinarios
- Ezequiel tiene una pequeña llave colgada del cuello
- ¿Qué?
- Sí… una cadenita de plata de la que cuelga una pequeña llavecita. Y Romina tiene un corazón colgando y en el centro una cerradura.
- ¿Todo esto está pasando ahora? ¿Año 2011? ¿Personas mayores de 15 años?
- Sep, exactamente… Una pareja de 23 años tiene un corazón y una llavecita colgando del cuello. No se si reirme o llorar, así que voy a optar por beber.
- Mejor escribí…
Cuando todas mis fobias se descubren y dejan en evidencia mi desinteligencia emocional, me encuentro a mí misma pensando cosas como “No estoy hoy para ponerme de novia”. Sí, es cierto, esa frase hecha me sirve como eufemismo de “No tengo con quién ponerme de novia”, pero igual hay algo más…
Me siento como cuando digo a la tarde: “mmm… estoy para algo salado”. Me conozco tanto, tengo tan estudiados mis gustos y tan padecidos mis disgustos, son tan estereotipados mis deseos (culinarios) y yo tan formal con las comidas, que SE que lo quiero es algo salado. Y puede venir la mejor de las tortas o el más pretencioso Crème brûlée, pero yo estoy para algo salado… No es mi caso, pero lo mismo le debe pasar a quien siempre está para algo dulce y no hay plan B que pueda calmar las ansias de chocolate.
"No estoy para estar de novia ahora". Aunque el sujeto es tácito (como todos mis sujetos), vale aclarar que el sujeto es YO. Y todo ese debcentrismo se cae cuando una noche (de esas noches que estás para una cerveza) me dijeron: “No es que estás para determinado tipo de relación…sino que la otra persona te genera el deseo de estar en cierto tipo de relación.”
“¡No!” le dije yo, porque así como siempre estoy para algo dulce, siempre estoy para discutir. “Vos a veces estás para solo sexo, a veces estás para tener citas, a veces estás con ganas de planear el nombre de tus hijxs, quizá estás para enroscarte en una aventura inestable, incluso a veces podés estar para NO engancharte… Hay momentos donde estás para ir de la mano un sábado a la tarde, y momentos donde estás para compartir cervezas y cerrar las cortinas”. Y así seguí defendiendo mi idea: distintos determinantes internos (del interior y del exterior, pero propios) delinean un tipo de relación buscada y eso hace que vuelques tus intenciones en la realidad.
“No”, me contestaron con igual seguridad. “La otra persona define tu deseo… conocés a alguien y te dan brutas ganas de revolcarte sin saber su signo del horóscopo, o conocés a alguien e inmediatamente te generan ganas de saber cómo se conocieron sus papás…”.
Estábamos en un bar (porque nadie es profeta en su tierra), así que mi amiga me convenció. No se si fue el clima o mi aparatez, pero inmediatamente me puse a pensar en enzimas… Sí, en enzimas. Las enzimas son catalizadores que aceleran reacciones biológicas donde un reactivo se convierte en un producto. Entre otras características maravillosas (para los nerds), las enzimas son muy específicas para con el sustrato. Para poder explicar el por qué de esto, durante muchos años se utilizó el Modelo Llave – Cerradura: la enzima y el sustrato tienen complementariedad geométrica y encajan perfectamente entre sí. En otras palabras: estás para algo dulce --> comés aceitunas.
Medio siglo después, el concepto llave – cerradura pareció insuficiente y surgió el Modelo Encaje Inducido: cuando la enzima interactúa con el sustrato, ésta cambia su conformación para adaptarse a él, quien moldea la posición precisa para cumplir su función.
Al parecer, mi amiga y Daniel Koshland tiene razón… modelo encaje inducido… Supongo que solo así se podría explicar por qué hay tanto pirata tejiendo escarpines mentales para sus futuros críos, o Susanitas que ya saben qué telo es mejor para no-pernoctar con su Mr. Big…
Esperando con ansias que a este año se le olvide mi cumpleaños, me encuentro con innegables ganas de algo salado, pero con sospechosa predisposición a cambiar de parecer. Lo admito, es cierto, no existe el modelo llave cerradura, perdí la discusión con mi amiga y no me afectó para nada. Quizá sea un síntoma de madurez… O quizá solo un efecto adverso.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Fragmentos I: E.T.S.
- Ayer cuando volví de la fiesta, me senté a escribir mis memorias…
- Wow! ¿Podías escribir? Yo me sentí realizada de que pude apretar el botón correcto del ascensor.
- Sí, estábamos todos muy ebrios… pero pensé que quizá así mis memorias iban a quedar más divertidas.
- Sí, o más falsas…
- Son mis memorias, ¡no van a ser falsas!
- Con tus neurosis y tu madre, no hace falta que mientas en tus memorias para que sean graciosas. Tenés razón. Bueno… ¿Y qué escribiste?
- Empecé a pensar en lo que una busca en una pareja…
- Bien, tenés un target definido
- Hay 2 cosas que tienen que tener los hombres para que me gusten: que sean paternalistas y que tengan todas las virtudes que yo no tengo.
- Que loco que pienses eso, porque no van a transmitirte todas las virtudes que vos querrías tener… Yo puedo salir 10 años con un koala, pero no por eso volverme un marsupial.
- ¿Los koalas son marsupiales?
- Che, concéntrate en lo que estoy planteando
- No, posta, Deb, ¿de dónde sacaste ese dato, de un palito de la selva?
- ¡Qué sabés vos cuánto se yo de biología!
- Pffff… ¡seguro que aprendiste ese dato para levantarte a una bióloga!
- Sos una tarada.
- Bueno, estábamos hablando de mis memorias, ¿te acordás?
- Sí y yo te dije que el salir con un tipo que tenga lo que a vos te falta, no va a hacer que lo consigas. Las virtudes no se transmiten
- Ya se que no se contagian, Deb…
- Igual estaría bueno que así fuera… Podés volverte exitosa solo por levantarte un engominado boludo en un after office
- Jaja… Conociéndote, vos te volverías una fracasada entonces…
- Igualmente creo que el buscar tus falencias corregidas en otra persona significa que no te estás apartando lo suficiente del ego.
- ¿Te estás cogiendo a Ari Paluch y te “contagió” su pelotudez, Deb?
- Noo, boluda, posta! Estás poniéndote a vos en el centro de la conquista y además estás remarcándote constantemente tus faltas.
- Es que yo pienso constantemente en mis faltas
- Cuando decís que valorás el paternalismo y que tenga tus virtudes faltantes, a Freud le dan ganas de materializarse acá entre nosotras…
- Siii… cuando le digo estas cosas a mi psicólogo me doy cuenta de que soy tan buena paciente que no debería cobrarme
- No, es más, debería pagarte él a vos
- Seguro que si sus colegas psicólogos se enteran de lo buena que soy en el diván, se van a pelear por tenerme
- Sí, es como hacerse fama de que sos buena en la cama, pero claramente con más beneficios… con el precio que está la terapia…!
- Soy la paciente mejor cotizada de la ciudad, lo se
- Podrías escribir tu teléfono en la puerta de un baño donde circulen muchos psicólogos
- Noo, soy tan buena que no me puedo regalar así al primer analista que me quiera tratar!
- Ayy… como siempre, como nunca: carne de diván vos, eh
- Paternalismo y mis no-virtudes… ¿Tan difícil es encontrar eso?
- No creo, el 90% de los tipos cree que tienen q adoptar una actitud paternalista con las minas. Es insoportable
- Es divino
- Y que tenga lo que a vos te falta, no creo q sea difícil de encontrar, dado que enamorarse tiene mucho de proyectar en el otro…
- No quiero engancharme con un amigo imaginario inventado tampoco, che!
- ¿No hacemos siempre eso?
- Ojalá mis amigos imaginarios me quisieran dar…
- Sí, querida… se llama tocarse.
- Bueno, cuando conozcas a un pibe con esas dos características, presentámelo!
- Dale, vas a ser la primera a quien llame, creeme
- Si me presentás a un pibe así, en mis memorias vas a ser un personaje hiper genial!
- Soy hiper genial, si tus memorias son fieles a la realidad, eso ya está…
- Bueno, entonces si me presentás al flaco, en mis memorias vas a aparecer hiper humilde
- ¿Por qué decís “hiper”? ¿Estás saliendo con un flogger y te contagió su marginalidad?
- ¡No estoy saliendo con nadie, por eso estoy escribiendo mis memorias!
- Bueno, si contás que estás escribiendo tus memorias, tampoco vas a conocer a nadie
- No, obvio, eso queda entre vos y yo
- Dale, no se lo cuento a nadie, pero en tus memorias píntame como una ganadora
- Dale.
- Wow! ¿Podías escribir? Yo me sentí realizada de que pude apretar el botón correcto del ascensor.
- Sí, estábamos todos muy ebrios… pero pensé que quizá así mis memorias iban a quedar más divertidas.
- Sí, o más falsas…
- Son mis memorias, ¡no van a ser falsas!
- Con tus neurosis y tu madre, no hace falta que mientas en tus memorias para que sean graciosas. Tenés razón. Bueno… ¿Y qué escribiste?
- Empecé a pensar en lo que una busca en una pareja…
- Bien, tenés un target definido
- Hay 2 cosas que tienen que tener los hombres para que me gusten: que sean paternalistas y que tengan todas las virtudes que yo no tengo.
- Que loco que pienses eso, porque no van a transmitirte todas las virtudes que vos querrías tener… Yo puedo salir 10 años con un koala, pero no por eso volverme un marsupial.
- ¿Los koalas son marsupiales?
- Che, concéntrate en lo que estoy planteando
- No, posta, Deb, ¿de dónde sacaste ese dato, de un palito de la selva?
- ¡Qué sabés vos cuánto se yo de biología!
- Pffff… ¡seguro que aprendiste ese dato para levantarte a una bióloga!
- Sos una tarada.
- Bueno, estábamos hablando de mis memorias, ¿te acordás?
- Sí y yo te dije que el salir con un tipo que tenga lo que a vos te falta, no va a hacer que lo consigas. Las virtudes no se transmiten
- Ya se que no se contagian, Deb…
- Igual estaría bueno que así fuera… Podés volverte exitosa solo por levantarte un engominado boludo en un after office
- Jaja… Conociéndote, vos te volverías una fracasada entonces…
- Igualmente creo que el buscar tus falencias corregidas en otra persona significa que no te estás apartando lo suficiente del ego.
- ¿Te estás cogiendo a Ari Paluch y te “contagió” su pelotudez, Deb?
- Noo, boluda, posta! Estás poniéndote a vos en el centro de la conquista y además estás remarcándote constantemente tus faltas.
- Es que yo pienso constantemente en mis faltas
- Cuando decís que valorás el paternalismo y que tenga tus virtudes faltantes, a Freud le dan ganas de materializarse acá entre nosotras…
- Siii… cuando le digo estas cosas a mi psicólogo me doy cuenta de que soy tan buena paciente que no debería cobrarme
- No, es más, debería pagarte él a vos
- Seguro que si sus colegas psicólogos se enteran de lo buena que soy en el diván, se van a pelear por tenerme
- Sí, es como hacerse fama de que sos buena en la cama, pero claramente con más beneficios… con el precio que está la terapia…!
- Soy la paciente mejor cotizada de la ciudad, lo se
- Podrías escribir tu teléfono en la puerta de un baño donde circulen muchos psicólogos
- Noo, soy tan buena que no me puedo regalar así al primer analista que me quiera tratar!
- Ayy… como siempre, como nunca: carne de diván vos, eh
- Paternalismo y mis no-virtudes… ¿Tan difícil es encontrar eso?
- No creo, el 90% de los tipos cree que tienen q adoptar una actitud paternalista con las minas. Es insoportable
- Es divino
- Y que tenga lo que a vos te falta, no creo q sea difícil de encontrar, dado que enamorarse tiene mucho de proyectar en el otro…
- No quiero engancharme con un amigo imaginario inventado tampoco, che!
- ¿No hacemos siempre eso?
- Ojalá mis amigos imaginarios me quisieran dar…
- Sí, querida… se llama tocarse.
- Bueno, cuando conozcas a un pibe con esas dos características, presentámelo!
- Dale, vas a ser la primera a quien llame, creeme
- Si me presentás a un pibe así, en mis memorias vas a ser un personaje hiper genial!
- Soy hiper genial, si tus memorias son fieles a la realidad, eso ya está…
- Bueno, entonces si me presentás al flaco, en mis memorias vas a aparecer hiper humilde
- ¿Por qué decís “hiper”? ¿Estás saliendo con un flogger y te contagió su marginalidad?
- ¡No estoy saliendo con nadie, por eso estoy escribiendo mis memorias!
- Bueno, si contás que estás escribiendo tus memorias, tampoco vas a conocer a nadie
- No, obvio, eso queda entre vos y yo
- Dale, no se lo cuento a nadie, pero en tus memorias píntame como una ganadora
- Dale.
martes, 30 de agosto de 2011
Knock-Out
Empieza en la clavícula izquierda, pero antes de poder identificarlo, genera un nudo en la boca del estómago. Es un dolor quemante, urente, punzante, ardiente, profundo, paroxístico, ridículo, innecesario e inoportuno. Avanza hacia garganta y puede provocar pirosis. Es menos común que se presente en la clavícula derecha y propague hacia espalda en forma de sudor frío, pero hay casos reportados. Manfiesta asimismo, el fenómeno de dolor referido, percibiéndolo en la mano derecha, en la sien, en el gastrocnemio izquierdo, en el celular y en la ausencia. No calma con nitritos ni con tabaco, pero puede presentar una leve mejoria ante la administración de Vodka.
Por más que racionalmente una situación parezca superada o al menos tenemos más herramientas para afrontarlo, al ver una imagen (no necesariamente visual), ésta termina ganando por impacto. Es como un puñetazo que se siente en lo corporal y que niega cualquier tipo de análisis lógico. En cuestión de segundos descubrimos la capacidad que tenemos de evocar lo que se sintió la primera vez que se tiró sal en la herida. No resiste ningún tipo de examen racional, la herida ya está cerrada. Pero lo que quema (y lo que queda) es el dolor sobre el miembro fantasma.
El sonido del crak en el medio del silencio coincide con la amenazante idea de que se destape la pandora-box. Y vuelve de entre fotos amarillas toda esa emotividad a flor de piel que le escapó siempre a la lógica. Es exactamente una lápida: caso cerrado que inevitablemente vuelve (y revuelve) una aspereza.
Si en la superación se gana por puntos, en la imagen se pierde por Knock-Out.
lunes, 29 de agosto de 2011
Una definición, dos ejemplos y tres antídotos
Sí, creo que es importante definir. No tanto para poder nombrar a las cosas tal cuales son, sino más bien para limitarlas y evitar que sean otras cosas que no son. Quizá sea ésta mi parte más racional, cuando le pongo OFF a mi mundo de fantasía. O cuando crecí. Empecé a quitarle importancia al aspecto descriptivo del lenguaje y a ponderar su faceta prescriptiva. A los 3 años le dije lápiz a eso que ya no iba a volver a ser una varita mágica. Tampoco pude andar a caballo en escoba, cuando la descubrí solamente escoba. También evité que siga siendo micrófono el duchador, cuando le dije duchador. Ni hablar de todo lo que NO fue amor, cuando dije que algo sí era amor.
En el último año del secundario, para probar un no-se-qué, el profesor de economía me hizo pasar al frente a explicar la regla del offside en fútbol. La sabía y, además, en ese momento todavía tenía la capacidad de explicar conceptos sin irme por las ramas. Habré dicho algo muy parecido a lo que dice Wikipedia:
Pero claro, el offside es una de esas tantas cosas que se entienden mejor cuando se grafica la situación. Acá van dos ejemplos para entenderlo mejor:
1)Yo soy la jugadora que ocupa el puesto de delantera en el equipo “A”, en un partido de fútbol A contra B. En el momento en el que parte el pase hacia mí, yo tengo que estar ubicada atrás de la línea de lxs defensores del equipo B. Si al partir la pelota, yo estoy más cerca de la línea del arco, que los defensores oponentes, ahí estaría offside, estaría “adelantada”.
2)Yo soy la jugadora que ocupa el puesto de delantera en el equipo “A”. Si antes de que me pasen la pelota, lxs defensores del equipo “B” retroceden, automáticamente me dejan en offside. Entonces, si cuando yo me adelanto y mando un mensaje de texto sugerente, lxs defensores van para atrás y dejan en claro que solo buscan una amistad, ahí rige la regla del fuera del juego y la acción se anularía. Lo mismo ocurre si al insinuar una caricia, lxs defensores del equipo B, sacan la mano del apoyabrazos del cine. Otros casos muy comunes en donde la delantera cae en offside son: abrir un vino y que te hablen de su ex, invitar a cenar y q lleve a su amigo, dar el pie a algo más y escuchar el silencio, entre otras.
Habiendo definido bien la ley del fuera-de-juego, solo resta luchar por su rigurosa aplicación en la cancha y su inmediata derogación en la vida de relación. Hasta entonces, es de buena práctica saber:
-No adelantarse hasta que el terreno esté firme.
-Engañar al juez de línea yendo y volviendo constantemente del offside.
-Saber que ante el evidente fuera de juego, no hay mejor antídoto que el clásico y siempre efectivo “no no, era un chiste nomás”.
En el último año del secundario, para probar un no-se-qué, el profesor de economía me hizo pasar al frente a explicar la regla del offside en fútbol. La sabía y, además, en ese momento todavía tenía la capacidad de explicar conceptos sin irme por las ramas. Habré dicho algo muy parecido a lo que dice Wikipedia:
"...un jugador se encuentra en posición de fuera de juego si se encuentra más cerca de la línea opuesta que el balón y el penúltimo adversario, lo que quiere decir que el jugador se encuentra más adelantado que todos los jugadores oponentes menos uno (que suele ser el portero oponente)."
Pero claro, el offside es una de esas tantas cosas que se entienden mejor cuando se grafica la situación. Acá van dos ejemplos para entenderlo mejor:
1)Yo soy la jugadora que ocupa el puesto de delantera en el equipo “A”, en un partido de fútbol A contra B. En el momento en el que parte el pase hacia mí, yo tengo que estar ubicada atrás de la línea de lxs defensores del equipo B. Si al partir la pelota, yo estoy más cerca de la línea del arco, que los defensores oponentes, ahí estaría offside, estaría “adelantada”.
2)Yo soy la jugadora que ocupa el puesto de delantera en el equipo “A”. Si antes de que me pasen la pelota, lxs defensores del equipo “B” retroceden, automáticamente me dejan en offside. Entonces, si cuando yo me adelanto y mando un mensaje de texto sugerente, lxs defensores van para atrás y dejan en claro que solo buscan una amistad, ahí rige la regla del fuera del juego y la acción se anularía. Lo mismo ocurre si al insinuar una caricia, lxs defensores del equipo B, sacan la mano del apoyabrazos del cine. Otros casos muy comunes en donde la delantera cae en offside son: abrir un vino y que te hablen de su ex, invitar a cenar y q lleve a su amigo, dar el pie a algo más y escuchar el silencio, entre otras.
Habiendo definido bien la ley del fuera-de-juego, solo resta luchar por su rigurosa aplicación en la cancha y su inmediata derogación en la vida de relación. Hasta entonces, es de buena práctica saber:
-No adelantarse hasta que el terreno esté firme.
-Engañar al juez de línea yendo y volviendo constantemente del offside.
-Saber que ante el evidente fuera de juego, no hay mejor antídoto que el clásico y siempre efectivo “no no, era un chiste nomás”.
domingo, 7 de agosto de 2011
Otra
Otra Piel - Gustavo Cerati
Esta tarde de sol me puse a mirar
tu postal bajo un haz de luz
(radiante luz)
una frase duró hasta el anochecer
recordarte es un hermoso lugar
Amo tu lucidez
leo tu desnudez
cuando pensás el mar
así te pienso igual
Si el lenguaje es otra piel
toquémonos más
con mensajes de deseo
si el lenguaje es otra piel
toquémonos más
con mensajes de deseo
(deseo)
No voy a endurecer
letras que dan placer
me contengo de amarte más
hasta volverte a ver
Si el lenguaje es otra piel
toquémonos más
con mensajes de deseo
si el lenguaje es otra piel
toquémonos más
con mensajes de deseo
deseo…
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